El Alpine A110 eléctrico apuesta por la construcción ligera
Alpine quiere demostrar con el próximo A110 que un deportivo eléctrico no tiene por qué depender únicamente de una elevada potencia máxima. La prioridad será reducir el peso, ofrecer un comportamiento preciso y mantener el rendimiento incluso después de varias vueltas rápidas.
Para la versión estándar, Alpine fija un peso objetivo de aproximadamente 1.500 kg. Sería una cifra destacable para un coche eléctrico con una batería de unos 80 kWh, aunque seguiría siendo claramente superior al peso del A110 actual con motor de combustión.
| Especificación | Objetivo |
|---|---|
| Propulsión | Eléctrica, tracción trasera |
| Capacidad de la batería | Unos 80 kWh |
| Autonomía | Aproximadamente 500 km |
| Peso del vehículo | Aproximadamente 1.500 kg |
| Sistema eléctrico | 800 voltios |
| Rendimiento máximo sostenido | Hasta 20 minutos |
| Objetivo en la Nordschleife, el trazado norte de Nürburgring | Menos de 7 minutos |
Batería dividida para rebajar el centro de gravedad
En el apartado técnico, Alpine apuesta por una batería dividida en dos partes y equipada con celdas especiales de alta densidad energética. A ello se suma la tecnología Cell-to-Pack, que integra las celdas directamente en el paquete de baterías sin la habitual estructura intermedia de módulos. Esto ahorra espacio y puede mejorar la relación entre el peso y la capacidad útil.
La división de la batería debería ofrecer a Alpine más margen para optimizar la posición de los asientos, el centro de gravedad y la altura del vehículo. Esto resulta decisivo en un deportivo de perfil bajo, ya que un gran bloque de baterías en el suelo puede elevar rápidamente la carrocería y obligar a adoptar una posición de conducción menos favorable.
El sistema de 800 voltios también promete una elevada potencia de carga y una menor intensidad de corriente a igualdad de potencia. Nuestro análisis de los sistemas de 800 y 400 voltios en coches eléctricos muestra qué ventajas ofrece esta arquitectura en el uso diario.
20 minutos a pleno rendimiento en lugar de un breve pico de potencia
Alpine está diseñando la tecnología para que pueda ofrecer el máximo rendimiento durante un máximo de 20 minutos. Para conseguirlo, la batería, el inversor y el motor eléctrico deben disipar el calor de forma fiable incluso bajo cargas elevadas y continuas. Una gran potencia no basta en un circuito si el sistema la reduce al cabo de pocos minutos para proteger los componentes.
El mensaje clave es: una vuelta rápida → ninguna pérdida inmediata de rendimiento.
El objetivo para la Nordschleife de Nürburgring es especialmente ambicioso. Un A110 de producción deberá completar el circuito en menos de siete minutos con la configuración estándar, sin un paquete aerodinámico adicional y sin neumáticos de competición. Alpine no solo quiere lograr esta prestación una vez, sino reproducirla durante tres vueltas.
Hasta que se convierta en un dato fiable de la versión de producción, ese tiempo seguirá siendo un objetivo. No obstante, deja claro que Alpine no está desarrollando el A110 como un cupé eléctrico orientado al estilo de vida, sino como un deportivo serio y un posible rival del próximo Porsche 718 eléctrico.
Tracción trasera y vectorización activa del par
El A110 eléctrico mantiene la tracción trasera. La Alpine Performance Platform en la que se basa también admite técnicamente la tracción integral, aunque esta quedará reservada para otros modelos de la gama.
Un sistema de vectorización del par con control en bucle cerrado ajustará continuamente el comportamiento del vehículo. Entre otros parámetros, procesará la velocidad, la aceleración lateral y el ángulo de dirección. En lugar de limitarse a reaccionar ante situaciones concretas, el sistema comparará constantemente el comportamiento previsto con el movimiento real del vehículo.
En el mejor de los casos, esto se traducirá para el conductor en una entrada en curva más precisa y en transferencias de carga más fáciles de controlar, sin ocultar el carácter típico de un deportivo de tracción trasera. Lo decisivo será comprobar hasta qué punto resultan naturales las intervenciones y si Alpine consigue ofrecer sensaciones directas pese a la complejidad de los sistemas de control.
El 95 % de los componentes será de nuevo desarrollo
Aunque se mantendrán el nombre y los principales rasgos de diseño, alrededor del 95 % de los componentes serán nuevos. El mayor cambio visible está previsto en el habitáculo, cuya arquitectura se rediseñará por completo.
Desde el punto de vista técnico, la plataforma podría incluso alojar un motor de combustión. Para ello habría que desplazar aproximadamente 2 cm las estructuras traseras de absorción de impactos. Sin embargo, Alpine no contempla actualmente este paso y orienta claramente la nueva familia de modelos hacia la propulsión eléctrica.
Después llegarán un descapotable y un modelo 2+2
Tras el lanzamiento del A110 eléctrico, está prevista inicialmente una versión descapotable. Después llegará un modelo 2+2 basado en la misma plataforma. El utilitario eléctrico A290 y el crossover eléctrico de mayor tamaño A390 ya están disponibles.
Los planes para un SUV grande se han aplazado por el momento. En un principio, este modelo estaba estrechamente vinculado a la entrada en el mercado estadounidense. Alpine se concentrará primero en Europa y Asia antes de plantearse una expansión gradual en Norteamérica.
La marca mantendrá deliberadamente un volumen reducido. Tras producir unos 10.000 vehículos el año pasado, para 2026 se esperan algo más de 18.000 unidades. Según Alpine, la comparación con Ferrari se refiere exclusivamente al volumen de producción, no a los precios ni al posicionamiento de la marca.
El lanzamiento dependerá de la calidad
El lanzamiento del nuevo A110 está previsto para finales del próximo año. No obstante, Alpine deja claro que la calidad del desarrollo tendrá prioridad sobre el calendario. En un deportivo eléctrico con grandes exigencias térmicas, iniciar la producción demasiado pronto supondría un riesgo.
Aun así, el concepto técnico resulta coherente: capacidad de batería moderada, construcción ligera rigurosa, sistema de 800 voltios y una clara prioridad por ofrecer prestaciones reproducibles. Si Alpine consigue acercarse a las cifras anunciadas, el A110 podría convertirse en uno de los coches eléctricos para entusiastas más interesantes de su categoría.



