Control táctil en el coche: por qué «más pantalla» no siempre es mejor
Las grandes pantallas táctiles ya son habituales, tanto en los coches eléctricos como en los de combustión. La idea es comprensible: centralizarlo todo, permitir ajustes mediante actualizaciones de software, reducir el número de interruptores y ofrecer un diseño más «limpio». Sin embargo, en la práctica se observa una y otra vez una realidad distinta: cuanto más escondidas están las funciones en los menús, más tiempo se aparta la vista de la carretera.
Una prueba sueca, repetida cuatro años después, resume el problema con bastante claridad: de media, el manejo táctil no ha mejorado, sino que se ha vuelto más lento y provoca más distracciones.
Cómo se realizó la prueba y por qué sus resultados reflejan el uso cotidiano
En la prueba, los participantes tuvieron que realizar tareas habituales después de familiarizarse previamente con cada vehículo. Se eligieron deliberadamente acciones cotidianas, como activar la calefacción de los asientos u otras funciones que muchos utilizamos realmente durante la conducción.
Un aspecto decisivo es que las tareas se realizaron a unos 110 km/h. Entre otras cosas, se midió cuánto tiempo requería cada operación y qué distancia recorría el coche durante ese periodo. Es un buen indicador de cuánto tiempo se está «desconectado» mental y visualmente de la carretera.
Resultado: de media, peor que hace cuatro años
En la prueba actual, los coches recorrieron una media de 813 m mientras se realizaban las tareas. Cuatro años antes habían sido 756 m. El tiempo necesario también aumentó una media de unos 2 segundos.
La conclusión principal del análisis es que una pantalla grande y de alta resolución no puede compensar una mala estructura de menús. Si para acceder a funciones sencillas hay que recorrer varios niveles, pulsar objetivos táctiles pequeños o seguir una lógica incoherente, el manejo se vuelve rápidamente incómodo durante la conducción.
Qué coches obtuvieron mejores y peores resultados en la prueba
Como referencia se utilizó un vehículo tradicional con mandos convencionales: un Volvo de 2005 obtuvo el mejor resultado. También quedó entre los primeros un Volvo XC60 actual. Un Skoda y un Tesla también se situaron por debajo de los 700 m.
En el otro extremo de la clasificación, varios modelos superaron los 1.000 m, entre ellos el Toyota Corolla Cross, el Mercedes CLA y el Mazda CX-60. Hay un aspecto especialmente llamativo: no se trata de elegir entre «pantalla táctil sí o no», sino de la lógica de uso, los tiempos de arranque y la posibilidad de acceder a las funciones importantes sin rodeos.
Superscreen de Mercedes: mucha tecnología, pero no necesariamente una mejor usabilidad
En esta prueba destacó especialmente un sistema de Mercedes con una amplia disposición de pantallas, cuyo manejo fue considerado un retroceso. También se criticó que el tiempo transcurrido desde el desbloqueo del vehículo hasta que los controles táctiles estaban disponibles era comparativamente largo. Esto resulta relevante en el día a día, porque la «lentitud» no solo se percibe durante la conducción, sino también al iniciar la marcha y al realizar ajustes rápidos antes de salir.
Mercedes presenta su actual concepto de pantallas como una solución orientada al futuro. Esto no tiene por qué ser una contradicción, pero las mediciones muestran que disponer de «mucha superficie» no basta. Lo decisivo es la rapidez y la claridad con las que se accede a la función deseada.
Tesla y los demás: el software puede ayudar, pero no sustituye una buena estructura
En este tipo de debates, Tesla suele citarse automáticamente como ejemplo de que «todo es táctil». En este caso, sin embargo, el contexto resulta interesante: el Tesla de la prueba se situó por debajo de los 700 m, un resultado comparativamente bueno. Esto indica que unos tiempos de respuesta rápidos, una distribución clara y unos procesos optimizados pueden mitigar al menos algunas de las desventajas del control táctil.
Para quien quiera conocer el modelo al que se hace referencia: en nuestra página del Tesla Model Y encontrarás los principales datos básicos, mientras que en la del Tesla Model 3 también mostramos hasta qué punto Tesla apuesta por el software y la interfaz de usuario.
Por qué Skoda destaca con su combinación de pantalla táctil y botones
Skoda convenció en la prueba con una estrategia mixta: pantalla táctil para la navegación y los ajustes complejos, además de controles físicos para las funciones de uso frecuente. Muchos consideran que esta combinación es el punto de equilibrio ideal, porque reduce el tiempo durante el que se aparta la mirada y, al mismo tiempo, permite ofrecer funciones modernas.
Cuando una función puede localizarse al tacto sin mirar, el proceso es sencillo: extender la mano, pulsar el botón y listo. El control táctil suele implicar buscar el objetivo, colocar el dedo y comprobar que la pulsación se ha registrado. No es algo intrínsecamente malo, pero resulta innecesariamente laborioso para manejar la climatización, la calefacción de los asientos o el desempañado.
Impacto en el mundo real: no se trata de nostalgia, sino de atención
La diferencia puede parecer pequeña al principio, pero resulta relevante en la carretera: dos segundos adicionales por cada operación a 110 km/h se traducen rápidamente en decenas de metros recorridos «mientras tanto». Además, la distancia medida es solo una parte del problema. Más importante es el cambio de atención: apartar la vista de la carretera → buscar en el menú → confirmar la acción.
Esto explica por qué un concepto de manejo «antiguo» obtiene tan buenos resultados en la prueba. No se debe a que los coches antiguos sean «mejores», sino a que los controles directos e inequívocos para las funciones frecuentes generan una menor carga cognitiva.
Lo que realmente necesitamos: mejores accesos directos, menús claros y un control por voz eficaz
Desde el punto de vista técnico, la solución no tiene por qué ser «volver a los 50 botones», sino adoptar conceptos de manejo más inteligentes. Esto incluye accesos directos claros, menús coherentes, objetivos táctiles más grandes para las funciones relacionadas con la conducción e, idealmente, un sistema de control por voz que funcione sin retrasos ni malentendidos.
Especialmente en los coches eléctricos, donde muchas funciones dependen del software, esto puede convertirse en una verdadera ventaja si los fabricantes tratan la interfaz de usuario como un producto: medir, mejorar y simplificar. Un vistazo a cuestiones de arquitectura como 800 voltios frente a 400 voltios también muestra la rapidez que pueden ofrecer las plataformas modernas, aunque se trate de un ámbito diferente. En última instancia, lo importante es que la tecnología ahorre tiempo en el día a día, no que lo haga perder.



