Movilidad Eléctrica Hoy

Noticias · · 4 min de lectura

CATL convierte Egipto en un nuevo centro de producción de baterías

CATL y BME construirán en Egipto una planta de baterías con una capacidad anual inicial de 1 GWh. Más adelante, la instalación crecerá hasta los 5 GWh y también producirá baterías para turismos y sistemas estacionarios de almacenamiento de energía.

CATL lleva su tecnología de baterías a Egipto

Egipto contará con un nuevo centro de producción de baterías. El fabricante local de baterías BME y CATL han firmado un acuerdo para producir inicialmente en el país sistemas de baterías para vehículos industriales pesados.

CATL asumirá principalmente el papel de socio tecnológico. El grupo chino suministrará la tecnología de baterías, los equipos de producción y la asistencia técnica, mientras que BME aportará sus capacidades locales de fabricación y desarrollo.

El proyecto comenzará con baterías para camiones eléctricos y, a largo plazo, se convertirá en un centro de producción más diversificado para movilidad y almacenamiento de energía.

Dos fases de ampliación hasta alcanzar los 5 GWh

La fábrica prevista se construirá en dos fases. Sin embargo, todavía no se ha anunciado un calendario vinculante para el inicio de la producción ni para la posterior ampliación.

Fase de ampliaciónCapacidad anualProductos previstos
Fase 11 GWhSistemas de baterías para vehículos industriales pesados
Fase 25 GWh en totalBaterías para vehículos industriales y turismos, así como sistemas estacionarios de almacenamiento

Para la primera fase se prevén inversiones superiores a 2.000 millones de libras egipcias. Según el tipo de cambio de aquel momento, esto equivale aproximadamente a 33 millones de euros. Todavía no hay información sobre las inversiones adicionales necesarias para ampliar la capacidad hasta los 5 GWh.

Una capacidad de 1 GWh todavía está muy lejos de la de las mayores fábricas de celdas del mundo, pero resulta relevante como punto de partida regional para la producción de vehículos industriales. Las baterías de los camiones eléctricos pesados son considerablemente mayores que las de los turismos, por lo que ya la primera fase alcanza una escala industrial, no experimental.

El objetivo es alcanzar un 40 % de valor añadido local

BME fue fundada por el fabricante egipcio de vehículos industriales MCV y la empresa industrial Auto D. Para la nueva planta se aspira a lograr una proporción de valor añadido local del 40 %. Para ello, se desarrollarán gradualmente redes regionales de proveedores, capacidades de ingeniería y conocimientos de producción.

Los sistemas de baterías producidos localmente abastecerán a fabricantes egipcios de vehículos y también se ofrecerán en mercados internacionales. Unas rutas de transporte más cortas pueden reducir los costes de importación, el esfuerzo logístico y la dependencia de sistemas de baterías totalmente importados. Aún no se han concretado los países a los que se exportará.

Tampoco se ha indicado qué química de celdas se fabricará en Egipto. No obstante, el mercado internacional se orienta claramente hacia la tecnología LFP en aplicaciones centradas en el coste, como también muestra la evolución del mercado chino de baterías.

CATL vuelve a apostar por la transferencia de tecnología

El modelo responde a una estrategia que CATL ya utiliza en otros proyectos internacionales. En lugar de poseer y operar directamente cada fábrica, el grupo puede conceder licencias sobre su tecnología, suministrar los equipos de producción y prestar asistencia técnica al socio local.

Un ejemplo conocido es una fábrica de baterías de Ford en el estado estadounidense de Michigan. Ford posee y opera la fábrica, mientras que la tecnología LFP utilizada procede de CATL. En el proyecto egipcio, BME aportará de forma similar la base industrial local.

El enfoque en los vehículos industriales pesados es comprensible, ya que los autobuses, camiones y otros vehículos comerciales se benefician especialmente de disponer localmente de sistemas de baterías robustos. El uso de la Blade Battery en locomotoras también demuestra que la tecnología de baterías se extiende desde hace tiempo más allá de los automóviles eléctricos convencionales.

El almacenamiento estacionario podría adquirir importancia estratégica

Con la segunda fase de ampliación, la producción se extenderá más allá del sector del automóvil. Se prevén sistemas estacionarios de almacenamiento en baterías para energía solar y eólica. Estos sistemas pueden absorber los picos de generación y devolver la energía a la red en otro momento.

De este modo, el proyecto abre dos perspectivas para Egipto: una cadena de suministro regional para vehículos electrificados y tecnología de almacenamiento adicional para el sector energético. A corto plazo, no supondrá una nueva fuente directa de suministro para el mercado europeo, pero, a largo plazo, el proyecto demuestra hasta qué punto se está diversificando internacionalmente la producción de baterías.

El calendario y la cadena de suministro serán decisivos

Los objetivos son ambiciosos, pero aún faltan detalles fundamentales. Además de la fecha de inicio de la producción, se desconocen los formatos y las químicas de las celdas, así como los clientes concretos y los mercados de exportación. La creación de una cadena de suministro local también será decisiva para determinar si realmente se alcanza la proporción prevista de valor añadido.

Aun así, la participación de CATL aporta al proyecto una ventaja importante: tecnología de baterías probada y experiencia en la puesta en marcha de grandes instalaciones de producción. Si el proyecto se lleva a cabo con éxito, Egipto podría convertirse en un centro regional relevante para la fabricación de baterías destinadas a vehículos industriales y al almacenamiento de energía.

Noticias ·

CATL Tectrans II: una batería para camiones eléctricos que apunta a 1.000 km

CATL presenta Tectrans II, un sistema modular de baterías para camiones eléctricos pesados que, en su configuración más grande, promete ofrecer hasta 1.000 km de autonomía. La carga de megavatios, el menor peso y una vida útil prevista de 1,5 millones de kilómetros podrían mejorar considerablemente la rentabilidad del transporte eléctrico de larga distancia.