Producción en serie desde 2028: Indonesia quiere fabricar sus propios coches eléctricos
Indonesia quiere iniciar en 2028 la producción en serie de sus propios coches eléctricos. Así lo anunció el presidente Prabowo Subianto. El objetivo es acelerar la adopción generalizada de la movilidad eléctrica en la mayor economía del Sudeste Asiático y reducir la dependencia de las importaciones.
Para Europa, esto resulta especialmente interesante como tendencia industrial: el Sudeste Asiático no solo se está convirtiendo en un mercado de ventas, sino también en un centro de producción. A medio y largo plazo, esto podría repercutir en las cadenas de suministro, las materias primas para baterías y la presión sobre los precios en el mercado mundial de coches eléctricos.
Cifras, superficie y capacidad: el complejo industrial previsto en Subang
El núcleo de la estrategia es un nuevo complejo industrial en la región de Subang, en la provincia de Java Occidental. Allí se fabricarán los vehículos en el futuro. Sus dimensiones están claramente concebidas para crecer: primero se desarrollará una fase más pequeña y, posteriormente, un parque industrial mucho mayor.
| Fase de desarrollo | Superficie | Capacidad anual prevista |
|---|---|---|
| Fase inicial | aprox. 60 hectáreas | hasta 50.000 vehículos |
| Ampliación | hasta 539 hectáreas | hasta 300.000 vehículos |
Los objetivos de capacidad parecen ambiciosos, pero son habituales en países que quieren crear una cadena de valor completa. Será decisivo ver con qué rapidez consigue Indonesia desarrollar una red de proveedores, la producción de baterías, la logística y los procesos de calidad, porque sin esta base una fábrica no es más que una estructura vacía.
Objetivo para 2030: 2 millones de coches eléctricos y 13 millones de motocicletas eléctricas
Indonesia se ha fijado un objetivo claro para 2030: que circulen por sus carreteras 2 millones de coches eléctricos y 13 millones de motocicletas eléctricas. La cifra de vehículos de dos ruedas muestra especialmente dónde se encuentra el mayor potencial en la vida cotidiana.
En muchas partes del Sudeste Asiático, las motocicletas y los escúteres son el medio de transporte predominante. Si se logra su electrificación, los efectos sobre el ruido, las emisiones locales y los costes operativos se percibirán de inmediato. Esto también resulta relevante para las redes eléctricas, ya que millones de pequeños puntos de recarga plantean exigencias diferentes a las de unas pocas estaciones de recarga ultrarrápida HPC en las autopistas.
Un ecosistema en lugar de una solución aislada: fabricación, baterías, recarga y servicio
Paralelamente a la producción de automóviles, el Gobierno está preparando un programa nacional para motocicletas eléctricas. El enfoque es notablemente pragmático: se pretende crear un ecosistema integrado que abarque la fabricación, las baterías, la infraestructura de recarga y el servicio posventa.
En la práctica, esta cadena es precisamente la que determina si la movilidad eléctrica funciona de manera sostenible. Un precio de compra bajo no basta si faltan repuestos, las baterías son difíciles de sustituir o la recarga cotidiana resulta demasiado complicada. Especialmente en el ámbito de los vehículos de dos ruedas, un buen servicio puede aumentar la confianza mucho más rápido que cualquier campaña de marketing.
Los incentivos, en el punto de mira: créditos, posibles subvenciones y exención fiscal
Para impulsar las ventas, las entidades de crédito estatales ofrecerán préstamos para vehículos en condiciones más favorables y con plazos más largos. Además, se está debatiendo un programa de entrega de vehículos usados que permitiría sustituir motocicletas de combustión por escúteres eléctricos.
Entre las demás medidas que se están estudiando figuran una subvención equivalente a unos 240 euros por cada motocicleta eléctrica adquirida y una exención total del IVA para los coches eléctricos. Estos instrumentos no son directamente comparables desde la perspectiva de la región DACH —Alemania, Austria y Suiza—, pero el planteamiento resulta conocido: los incentivos a la compra reducen la barrera de entrada, mientras que las ventajas fiscales hacen que el mercado sea más predecible.
Análisis: el Sudeste Asiático acelera y Tailandia ya apunta a 2035
Indonesia no está sola en esta apuesta. Varios países del Sudeste Asiático se están posicionando como centros de movilidad eléctrica. Tailandia, por ejemplo, persigue el objetivo de permitir únicamente la matriculación de turismos nuevos eléctricos a partir de 2035.
Para fabricantes y proveedores, esto puede hacer que la región resulte aún más atractiva, tanto como base de producción como mercado en crecimiento. Para Europa significa que la competencia en costes, baterías y escalabilidad seguirá siendo intensa, lo que a largo plazo presionará los precios a la baja y acelerará el desarrollo tecnológico.



