Una nueva planta pretende reciclar casi por completo los módulos solares
Los módulos solares fuera de servicio no son residuos electrónicos corrientes. Además de vidrio y aluminio, contienen pequeñas cantidades de materias primas valiosas como plata, cobre y silicio, cuya recuperación limpia resulta técnicamente mucho más compleja.
Ese es precisamente el objetivo de una nueva planta de reciclaje en el estado estadounidense de Texas. Según el operador, la planta abrirá en el tercer trimestre de 2027 a las afueras de Dallas y recuperará hasta el 96 % de los materiales de cada módulo solar.
| Indicador | Valor previsto |
|---|---|
| Inicio de la producción | Tercer trimestre de 2027 |
| Ubicación | Región de Dallas, Texas |
| Superficie | Alrededor de 4 hectáreas |
| Capacidad de procesamiento | Un módulo solar por minuto |
| Recuperación de materiales | Hasta el 96 % |
| Principales materias primas | Plata, cobre, silicio, aluminio y vidrio |
El paso decisivo llega después del desmontaje
Muchos procesos de reciclaje consolidados se centran principalmente en los marcos de aluminio y el vidrio. Estos materiales representan una gran parte del peso, pero su valor relativo es inferior al de las finas pistas conductoras de plata o al del silicio utilizado en las células solares.
Por eso, la planta proyectada no se limitará a separar los componentes. Los materiales recuperados se limpiarán y procesarán para poder venderlos directamente a empresas de la industria solar, la fabricación de productos electrónicos o la tecnología energética.
Lo decisivo no es solo la tasa de reciclaje, sino que los materiales recuperados vuelvan a alcanzar una calidad apta para su uso industrial.
Según el operador, no será necesario enviarlos posteriormente al extranjero para su fundición. De este modo, tanto las materias primas como una mayor parte del valor añadido permanecerían en Estados Unidos. Sin embargo, al tratarse de un proceso propio de la empresa, el consumo energético real, los costes y la calidad alcanzable de los materiales todavía tendrán que demostrar su viabilidad durante el funcionamiento comercial continuo.
Por qué el reciclaje de alta calidad de módulos solares sigue siendo caro
Un módulo fotovoltaico está formado por capas unidas firmemente entre sí. El vidrio, las láminas de plástico, las células solares, las pistas conductoras y los materiales de la parte posterior deben separarse sin contaminar en exceso los componentes valiosos.
La plata y el cobre, en particular, solo están presentes en pequeñas cantidades. Su recuperación exige pasos mecánicos, térmicos o químicos adicionales. Esto eleva los costes y puede hacer que, en algunas zonas de Estados Unidos, depositar los módulos en un vertedero siga siendo más barato que reciclarlos íntegramente.
Un alto rendimiento con capacidad de procesamiento industrial podría cambiar este cálculo: más materias primas comercializables → menores costes netos por módulo procesado. Al mismo tiempo, disminuiría la necesidad de extraer nuevos materiales, lo que podría mejorar el balance medioambiental de las futuras instalaciones solares.
La gran oleada de módulos solares antiguos aún está por llegar
Actualmente, la mayor parte de la tecnología solar instalada en todo el mundo todavía se encuentra al principio de su vida útil. Alrededor del 70 % de los proyectos solares mundiales se han instalado desde 2019. Los módulos modernos suelen permanecer en funcionamiento entre 25 y 35 años.
Aun así, la cantidad de módulos desechados ya está aumentando. Los daños causados por fenómenos meteorológicos extremos, los errores de montaje y la sustitución anticipada de instalaciones antiguas por tecnología más eficiente hacen que no todos los módulos alcancen el final teórico de su vida útil.
El operador de la planta proyectada afirma que, gracias a sus actuales actividades de desmontaje, reventa y reciclaje, ya ha evitado que más de un millón de módulos solares terminen en vertederos. La planta de Texas será ahora el punto de partida de una red más amplia. En un plazo de cuatro años están previstas otras cuatro instalaciones en Estados Unidos e inversiones de alrededor de 100 millones de dólares estadounidenses, aunque todavía no se han anunciado ubicaciones concretas.
Qué significa el proyecto para Alemania, Austria y Suiza
El marco regulatorio de la región DACH —Alemania, Austria y Suiza— difiere considerablemente del de Texas. Alemania y Austria han incorporado los módulos fotovoltaicos a sus normativas nacionales sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Suiza cuenta con sus propias estructuras de recogida y eliminación.
Por tanto, la recogida organizada está más consolidada en estos países. Sin embargo, el reto técnico sigue siendo el mismo: a largo plazo, recuperar vidrio y aluminio no es suficiente. A medida que aumenten los volúmenes, cobrarán importancia los procesos capaces de recuperar también plata, cobre y silicio de forma rentable y con un alto grado de pureza.
Por ello, el proyecto de Texas también resulta interesante para Europa. Si la planta alcanza en la práctica la capacidad de procesamiento y la tasa de recuperación anunciadas, podría demostrar cómo el reciclaje de módulos solares puede pasar de ser una actividad de gestión de residuos a convertirse en una fuente relevante de materias primas.



