El Range Rover Electric ya se puede pedir: SUV de lujo con 800 voltios y 600 km WLTP
Ha llegado el momento: el Range Rover Electric se ha presentado oficialmente y ya se puede pedir. Su precio parte de 163.500 €, lo que lo posiciona claramente como un buque insignia eléctrico de lujo. Lo más interesante no es tanto su conocido formato como su tecnología: arquitectura de 800 voltios, una gran batería y un enfoque claro en las prestaciones y la carga rápida.
Para el mercado DACH —Alemania, Austria y Suiza— resulta especialmente relevante que no se trate de un mero «vehículo eléctrico de cumplimiento normativo», sino de un Range Rover plenamente desarrollado con propulsión eléctrica. El modelo se fabrica en la planta de Solihull, cerca de Birmingham.
Propulsión y prestaciones: 405 kW y 850 Nm con tracción integral
El Range Rover Electric utiliza dos motores síncronos de imanes permanentes, cada uno con 260 kW. La potencia conjunta es de 405 kW y el par máximo alcanza los 850 Nm. Su objetivo está claro: ofrecer una aceleración contundente sin que el vehículo pierda su función principal como cómodo SUV para largos recorridos.
Se prevé que acelere de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos. Es una cifra muy destacable para un vehículo de este peso y está al nivel de las versiones superiores con potentes motores de combustión, pero con la entrega inmediata de potencia característica de los eléctricos.
Batería y carga: 118,5 kWh netos y del 10 al 80 % en 22 minutos
En los bajos se aloja una batería con 118,5 kWh netos. El fabricante indica que cuenta con 344 celdas prismáticas y habla de una «double-stacked battery», es decir, una configuración con dos niveles o dos módulos apilados. No se han detallado sus implicaciones concretas, pero está claro que el diseño busca integrar un gran acumulador de energía en la conocida plataforma del vehículo.
Para la carga, el Range Rover Electric emplea un sistema de 800 voltios y debería poder pasar del 10 al 80 % en 22 minutos en cargadores HPC de alta potencia, con hasta 350 kW. En el uso diario, lo importante es lo que esto supone en la práctica: en viajes largos bastarán paradas breves para recuperar mucha autonomía. El fabricante también anuncia una autonomía «real» de hasta 535 km, mientras que según el ciclo WLTP debería alcanzar hasta 600 km.
Plataforma y orientación todoterreno: eléctrico sin romper con el concepto original
Desde el punto de vista técnico, el vehículo se basa en la plataforma MLA-Flex, que también admite motores de combustión, sistemas híbridos ligeros e híbridos enchufables. Esto no supone una desventaja siempre que la integración eléctrica esté bien resuelta: el Range Rover sigue siendo un Range Rover, tanto por espacio y confort como por sus aspiraciones todoterreno.
Para mejorar la dinámica de conducción, debería beneficiarse del bajo centro de gravedad que aporta la batería. A ello se suma una suspensión neumática de doble cámara, concebida para combinar confort y estabilidad.
Tracción, conducción con un solo pedal y uso todoterreno: ajustes en milisegundos
Para la tracción y la conducción todoterreno, el Range Rover Electric combina un control predictivo de la tracción integral con la regulación del deslizamiento. En concreto, se mencionan dos sistemas: Intelligent Driveline Dynamics (IDD), que distribuye la potencia, e Integrated Traction Management (ITM), que debería ajustar el régimen de los motores en 50 milisegundos.
Un aspecto interesante es que el sistema funciona junto con la conducción con un solo pedal. Especialmente sobre superficies sueltas, una frenada regenerativa dosificable con precisión puede resultar útil, ya que permite controlar el par de forma muy exacta. También se anuncian capacidades para afrontar tramos pronunciados: pendientes ascendentes de hasta 33 grados y descensos de hasta 45 grados.
Diseño y dimensiones: aspecto familiar con una aerodinámica optimizada
Visualmente mantiene el conocido diseño de Range Rover, complementado con pequeños cambios para mejorar la aerodinámica: una parrilla optimizada, ruedas adaptadas y unos bajos diseñados específicamente. Estas medidas deberían reducir la resistencia aerodinámica, algo que se traduce directamente en más autonomía a velocidades elevadas en autopista.
Las dimensiones son similares a las de las variantes con motor de combustión: unos 5,06 m de longitud, 2,05 m de anchura y 1,87 m de altura, con una distancia entre ejes aproximada de 3,00 m. El maletero ofrece entre 818 y 1.841 litros, dependiendo de la configuración.
Equipamiento y versiones: desde SE hasta SV Ultra, además de una First Edition limitada
En su lanzamiento habrá versiones tanto con distancia entre ejes corta como larga. La gama abarca desde los acabados SE y HSE hasta el Autobiography y las versiones especialmente lujosas SV, incluidas SV Ultra y SV Black. También se ha anunciado una First Edition, limitada a 2.500 unidades y equipada con colores y materiales específicos para el habitáculo.
Valoración: caro, pero no excepcional dentro de su segmento
Un precio de 163.500 € es, sin duda, toda una declaración de intenciones. Sin embargo, dentro del universo Range Rover y de un segmento de SUV de lujo generalmente muy caro, el precio de partida de la versión eléctrica resulta menos impactante de lo que podría parecer a primera vista. Lo decisivo será comprobar con qué regularidad cumple el Range Rover Electric sus promesas de carga y autonomía en condiciones reales, así como el funcionamiento del sistema de 800 voltios con la red europea de carga HPC.
Por qué los 800 voltios tienen especial sentido en este caso
- tiempos de carga más cortos gracias a una mayor potencia de carga posible con menos corriente
- mayor eficiencia debido a las menores pérdidas en el cableado y la electrónica de potencia
- más comodidad en viajes largos, porque las paradas de carga pasan a ser «breves y previsibles»



