Dreame pone fin, al parecer, a su aventura con los coches eléctricos
Dreame Technology, conocida en el ámbito del hogar inteligente por sus robots aspiradores y aspiradoras, cerraría su negocio automovilístico. Según diversas informaciones, la medida también afecta al proyecto interno denominado «Starry Sky», que será liquidado. La decisión llegaría con sorprendente rapidez, ya que la división automovilística no entró oficialmente en el mercado hasta agosto de 2025.
De este modo, Dreame se suma a una lista creciente de empresas tecnológicas que han subestimado el esfuerzo que exigen la homologación, la producción, las cadenas de suministro y la responsabilidad legal en el negocio del automóvil. Las barreras de entrada son especialmente altas en el segmento de los coches eléctricos, porque el hardware, el software y los sistemas de seguridad deben funcionar simultáneamente con la calidad necesaria para la producción en serie.
Del escenario de la CES a la liquidación
A comienzos de 2026, Dreame atrajo la atención con un superdeportivo eléctrico presentado en la feria tecnológica CES. En abril realizó otra puesta en escena en Estados Unidos bajo el nombre de «Nebula Next 01 Jet Edition», también conocido como «Rocket Car». Este vehículo simboliza precisamente las ambiciones extremas de la división.
En el punto álgido de su desarrollo, la división automovilística habría llegado a emplear a casi 1.000 personas. Sin embargo, desde mayo se habrían sucedido varias oleadas de despidos, hasta quedar finalmente solo unas decenas de empleados. Estos equipos restantes estarían formados principalmente por personal de finanzas, asuntos jurídicos y recursos humanos, y se encargarían de la liquidación, las obligaciones pendientes y la disolución legal de las sociedades implicadas.
«Rocket Car»: cifras espectaculares, pero mucho de espectáculo
El «Rocket Car» fue anunciado con una aceleración de 0 a 100 km/h en 0,9 segundos. Incluso para un hiperdeportivo, una cifra así supone una promesa enorme, porque no solo requiere potencia, sino sobre todo tracción, neumáticos, una puesta a punto adecuada del chasis y un sistema de control extremadamente estable. En la práctica, estos datos suelen depender mucho de las condiciones de la prueba y rara vez deben interpretarse como prestaciones reproducibles y utilizables en el día a día.
Dreame también apostó por los superlativos para la batería: anunció una batería de estado sólido basada en sulfuros con una densidad energética superior a 450 Wh/kg y más de 550 km de autonomía según el ciclo CLTC. Para contextualizar estas cifras en la región DACH —Alemania, Austria y Suiza—, es importante señalar que el ciclo chino CLTC suele ofrecer resultados mucho más optimistas que el WLTP europeo, por lo que la autonomía realista sería sensiblemente inferior.
La combinación de una aceleración extrema y una batería de estado sólido sonaba más a demostración tecnológica que a un producto destinado a entrar pronto en producción en serie.
Por qué estos proyectos suelen fracasar y qué hizo Tesla de forma diferente
El caso muestra con bastante claridad la diferencia entre una presentación y un vehículo de producción. Un prototipo puede impresionar, pero después un coche debe fabricarse, entregarse, mantenerse y desarrollarse de forma fiable durante años. A ello se suman la homologación, las llamadas a revisión, el mantenimiento del software, los repuestos y una red de servicio.
Aunque Tesla también comenzó de manera poco convencional como fabricante impulsado por la tecnología, resolvió pronto la parte difícil: una producción escalable, una arquitectura de software propia y una estrategia de recarga y servicio adecuada para el producto. Muchos nuevos participantes no logran pasar del «en teoría podemos hacerlo» al «podemos entregarlo a gran escala».
Dreame vuelve a centrarse en sus áreas principales
Según las informaciones disponibles, el consejero delegado Yu Hao pretende volver a orientar la estrategia hacia el negocio principal. Dreame se concentrará en el futuro en cuatro áreas: aspiradoras, robots cortacésped, vehículos eléctricos de dos ruedas y robótica. Desde el punto de vista empresarial, la decisión es comprensible, ya que en estos ámbitos Dreame puede aprovechar mejor sus cadenas de suministro, sus modelos de márgenes y sus ciclos de producto actuales.
Para el mercado europeo del coche eléctrico, la cuestión tiene sobre todo un valor simbólico: presentar en China un prototipo espectacular está muy lejos de convertir a una empresa en un fabricante capaz de competir en la región DACH en materia de homologación, calidad y servicio.



