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Lucid y Bolt planean 25.000 robotaxis para Europa

Lucid y Bolt quieren desplegar más de 25.000 coches eléctricos autónomos en ciudades europeas. La base prevista es el próximo crossover de tamaño medio de Lucid, equipado con tecnología de Nvidia y conducción autónoma de nivel 4.

Constantin Hoffmann

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Lucid y Bolt lanzan una ofensiva de robotaxis en Europa

Lucid y el proveedor de movilidad Bolt quieren crear conjuntamente una gran flota de robotaxis eléctricos para Europa. Planean desplegar más de 25.000 vehículos autónomos que podrán reservarse a través de la plataforma de transporte con conductor de Bolt.

Los vehículos se basarán en la familia de crossovers eléctricos de tamaño medio de Lucid, que todavía no se ha presentado. El modelo se situará por debajo del Gravity y, por tanto, también podría competir con el Tesla Model Y. Por ahora no se ha confirmado oficialmente si la versión robotaxi se llamará realmente Lucid Cosmos.

El nivel 4 permitirá operar sin conductor

Está previsto que los vehículos incorporen conducción autónoma de nivel 4 de la SAE. Dentro de una zona de operación claramente definida, el sistema asume por completo la tarea de conducción y también debe ser capaz de reaccionar de forma autónoma ante incidencias.

En principio, en este escenario no se necesita un conductor de seguridad. Sin embargo, esto solo se aplica dentro de las condiciones operativas autorizadas, por ejemplo, en determinadas ciudades, tramos de carretera, condiciones meteorológicas y franjas de velocidad. Fuera de esos límites, el vehículo no puede limitarse a continuar la conducción autónoma.

El objetivo de la flota es alcanzar los 25.000 vehículos. Sin embargo, lo decisivo será en cuántas ciudades europeas se autorizará realmente la operación habitual sin conductor.

Nvidia Hyperion proporcionará la base técnica

Para los sensores y la capacidad de procesamiento, los socios recurrirán previsiblemente a la plataforma Hyperion de Nvidia. Hyperion es una arquitectura de referencia que conecta potentes ordenadores de a bordo con cámaras, radares y otros sensores.

Sin embargo, la plataforma por sí sola no convierte un coche eléctrico en un robotaxi. También se necesitan software de conducción, datos cartográficos de alta resolución, supervisión remota, gestión de flotas y exhaustivas pruebas de homologación. Lucid y Bolt deben combinar estos elementos en un sistema integral para las carreteras europeas.

SocioFunción prevista
LucidPlataforma de vehículo eléctrico e integración de los sistemas del vehículo
Lucid TechnologiesSistemas de asistencia, funciones autónomas y tecnología digital del vehículo
Bolt Autonomous Driving SolutionsRequisitos de los vehículos, operación de la flota, software y acuerdos con ciudades
NvidiaArquitectura Hyperion para la capacidad de procesamiento y la integración de sensores

Lucid aporta una plataforma eléctrica eficiente

Hasta ahora, Lucid es conocida sobre todo por la lujosa berlina Lucid Air y su elevada eficiencia. El próximo crossover de tamaño medio trasladará esta tecnología a un segmento de mayor volumen, mucho más interesante para las flotas de robotaxis.

Para los operadores no solo cuentan la autonomía y la potencia de carga. Sobre todo importan un bajo consumo energético, tiempos de inactividad reducidos, un habitáculo duradero y una arquitectura del vehículo capaz de suministrar energía de forma fiable a los sensores y a los potentes ordenadores. Una alta eficiencia → menores costes de electricidad durante toda la vida útil de la flota.

Lucid ya trabaja además con otros socios en servicios de movilidad autónoma en Estados Unidos. Aun así, la cooperación europea con Bolt es un proyecto independiente que deberá adaptarse a otras normas de tráfico, carreteras y procedimientos de autorización.

Bolt persigue un objetivo de flota aún mayor

Los más de 25.000 vehículos de Lucid forman parte de una estrategia más amplia. Bolt quiere operar un total de 100.000 vehículos autónomos en su plataforma para 2035. Para ello, la empresa europea aporta su experiencia en más de 850 ciudades.

La ventaja de este reparto de tareas es evidente: Lucid desarrolla el vehículo y su integración, mientras que Bolt organiza la demanda, la operación y las estructuras locales de la flota. Precisamente esta combinación faltó en muchos proyectos anteriores de robotaxis, que llegaron lejos en el aspecto técnico, pero no lograron crear una operación escalable.

La regulación europea sigue siendo el mayor obstáculo

Un coche autónomo no puede utilizarse en toda Europa únicamente con una homologación técnica. Es necesario aclarar la homologación de tipo, la zona de operación, la responsabilidad legal, el uso de los datos y la colaboración con las autoridades locales. A ello se suman las distintas normativas nacionales dentro de Europa.

Por eso, en Alemania, Austria y Suiza cabe esperar más bien lanzamientos graduales en zonas limitadas que una introducción inmediata y generalizada. Las áreas urbanas cartografiadas con precisión, los traslados a aeropuertos o las zonas de movilidad claramente definidas resultan especialmente adecuadas.

Otros fabricantes también trabajan en sistemas similares. Tesla, por ejemplo, sigue impulsando su plataforma de conducción autónoma, aunque el desarrollo de FSD y la tecnología de robotaxis sigue un enfoque diferente y muy centrado en el software. La competencia demuestra que los robotaxis están dejando de ser meros proyectos piloto para convertirse cada vez más en un área de negocio estratégica.

Un plan ambicioso, pero todavía sin fecha de inicio

Hasta ahora, Lucid y Bolt no han anunciado ciudades concretas para el lanzamiento ni un calendario vinculante para completar la flota. Tampoco se conocen aún los detalles técnicos del crossover de tamaño medio ni de la plataforma de sensores definitiva.

Aun así, la alianza es relevante: un fabricante de coches eléctricos eficientes, un servicio de movilidad consolidado y Nvidia como posible socio tecnológico cubren partes esenciales de la cadena de los robotaxis. Que el proyecto llegue realmente a superar los 25.000 vehículos sin conductor dependerá al final no solo de la tecnología, sino también de la velocidad de los procesos de autorización en Europa.