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Furgonetas eléctricas Mercedes: la recarga en las empresas se convierte en el cuello de botella

Mercedes considera que las furgonetas eléctricas están cada vez más igualadas en precio con los modelos de combustión. Sin embargo, para los clientes comerciales, el éxito depende sobre todo de la infraestructura de recarga en sus instalaciones.

Mercedes considera que las furgonetas eléctricas ofrecen ventajas económicas

Mercedes-Benz Vans quiere convencer a más empresas de oficios y clientes de flotas para que adopten furgonetas eléctricas. Según la empresa, los vehículos eléctricos actuales ya tienen un precio de compra casi equivalente al de modelos de combustión comparables.

Durante su uso, los menores costes de mantenimiento y unas tarifas eléctricas adecuadas para empresas pueden aportar ventajas adicionales. No obstante, el perfil de uso concreto sigue siendo decisivo, ya que el kilometraje, la carga útil, los tiempos de inactividad y los costes de electricidad varían considerablemente de una empresa a otra.

En los vehículos eléctricos comerciales, la autonomía no es el único factor decisivo, sino también que la recarga pueda integrarse de forma fiable en la actividad de la empresa.

El tamaño de la batería y la planificación de la recarga deben estar coordinados

Por eso, Mercedes apuesta por soluciones planificadas de forma individual. La batería debe ajustarse al kilometraje diario, mientras que los puntos de recarga y la conexión a la red eléctrica deben dimensionarse en función del tamaño de la flota.

Para las empresas de oficios, elegir la batería más grande posible no es automáticamente la mejor opción. Una mayor capacidad aumenta el peso del vehículo y puede reducir la carga útil disponible. Si se supera el límite de 3,5 toneladas, pueden aplicarse requisitos adicionales relativos a los tacógrafos y los tiempos de conducción, dependiendo del ámbito de uso y de la normativa nacional.

Para las empresas de Alemania, Austria y Suiza, esto significa que antes de realizar un pedido no solo deben comprobarse la autonomía y el precio de compra. También deben incluirse en el cálculo la capacidad de carga, la categoría del permiso de conducción, el perfil de las rutas y las posibilidades técnicas de las instalaciones.

Estos aspectos serán importantes para los operadores de flotas

  • kilometraje diario realista en lugar de la autonomía máxima anunciada
  • tiempo de inactividad suficiente para recargar durante la noche
  • conexión a la red y gestión dinámica de la carga para varios vehículos
  • carga útil tras instalar la batería y el equipamiento específico del sector

La recarga en autopista ya no es el principal problema

Desde el punto de vista de Mercedes, la red pública de recarga rápida a lo largo de las principales rutas de larga distancia ha mejorado notablemente. De este modo, la clásica ansiedad por la autonomía de los coches eléctricos también está perdiendo relevancia en muchas aplicaciones comerciales.

El mayor obstáculo se encuentra en las instalaciones de las empresas. Cuando muchas furgonetas deben recargarse simultáneamente a alta potencia, las conexiones existentes a la red eléctrica suelen ser insuficientes. La gestión inteligente de la carga puede distribuir la potencia disponible, pero en flotas con un fuerte crecimiento no sustituye a una conexión debidamente dimensionada.

La recarga nocturna resulta especialmente atractiva cuando los vehículos permanecen estacionados de todos modos. En cambio, la transición sigue siendo más compleja para las empresas sin plazas de aparcamiento propias o con varias sedes descentralizadas.

La estrategia de precios se adapta al mercado

Mercedes reconoce que el mercado no acepta sin más precios superiores para los vehículos comerciales eléctricos. En lugar de aplicar un recargo general por la propulsión eléctrica, la empresa pretende marcar la diferencia mediante ofertas competitivas, asesoramiento y servicio.

La presión también aumenta debido a la llegada de nuevos proveedores y modelos. Además de los fabricantes chinos, las marcas tradicionales están ampliando su oferta, por ejemplo con la anunciada furgoneta eléctrica Kia PV7. Mercedes considera una ventaja su estrecha colaboración con carroceros europeos, que transforman los vehículos base, entre otros usos, en ambulancias, talleres móviles o autocaravanas.

El VLE pretende abrir un nuevo segmento de lujo

Con el VLE eléctrico, Mercedes también planea lanzar un vehículo de transporte de pasajeros centrado en el confort, que combinará las características de una berlina con el espacio de un monovolumen de gran tamaño. La marca apunta, entre otros mercados, a Estados Unidos y Corea del Sur.

Para el mercado DACH —Alemania, Austria y Suiza—, el modelo muestra sobre todo la amplitud que Mercedes quiere dar a su nueva arquitectura para furgonetas eléctricas. Al mismo tiempo, la empresa sigue apostando regionalmente por los motores de combustión, ya que las flotas, la infraestructura de recarga y los marcos legales avanzan hacia la electrificación a ritmos distintos en todo el mundo.

El verdadero obstáculo está en las instalaciones de la empresa

Las furgonetas eléctricas resultan más interesantes desde el punto de vista económico cuando se consideran conjuntamente la adquisición, la energía y el mantenimiento. Para muchas empresas de oficios, probablemente la autonomía ya no sea hoy el principal argumento en contra.

El cuello de botella se desplaza a las instalaciones: vehículos disponibles → los puntos de recarga, la conexión a la red y los procesos operativos deben seguir el mismo ritmo. Mercedes señala así un aspecto fundamental, porque sin una opción fiable de recarga nocturna, incluso un precio atractivo para una furgoneta eléctrica solo resulta útil hasta cierto punto.