Las marcas chinas aumentan rápidamente su producción en Europa
Los fabricantes chinos de automóviles se preparan para incrementar considerablemente su producción local en Europa. Empresas como BYD, Chery y Leapmotor recurren para ello a dos vías: construir nuevas plantas y ocupar la capacidad disponible, hasta ahora infrautilizada, de instalaciones europeas existentes. El aumento de la producción comenzará ya este año y debería cobrar un impulso notable, como muy tarde, de aquí a 2030.
Para el mercado europeo, esto supone un verdadero cambio de estrategia. En lugar de importar vehículos completos desde China, el foco pasa a estar en la fabricación local, sobre todo de automóviles eléctricos e híbridos enchufables. Esto reduce los riesgos relacionados con la política comercial y puede aportar mayor estabilidad a las cadenas de suministro.
Previsión hasta 2035: de 90.000 a 1,5 millones de vehículos
Una previsión de analistas estima que en 2026 se fabricarán en Europa unos 90.000 vehículos de marcas chinas. Para 2030 se habla de alrededor de 1 millón de unidades y, para 2035, de 1,5 millones. Según estas estimaciones, el grueso de la producción corresponderá claramente a sistemas de propulsión electrificados, es decir, vehículos eléctricos de batería e híbridos enchufables.
Para la región DACH —Alemania, Austria y Suiza—, esto significa que probablemente no solo habrá más modelos disponibles con mayor rapidez, sino que también será más habitual ver vehículos «Made in Europe», con homologación local, proveedores europeos y paquetes de equipamiento potencialmente adaptados.
Por qué se produce ahora el traslado: valor añadido en la UE y aranceles
Uno de los principales factores es la futura Ley de Aceleración Industrial (IAA) de la UE, cuyos detalles concretos se están negociando actualmente en el ámbito político. Se esperan requisitos sobre la creación de valor industrial en Europa, así como normas para la inversión extranjera directa. Dependiendo del rigor de estas condiciones, podrían aumentar los incentivos para trasladar a la UE una mayor parte del proceso productivo.
Además, los aranceles compensatorios de la UE sobre los automóviles eléctricos fabricados en China, introducidos a finales de 2024, ejercen presión sobre los precios. También se debate la posibilidad de que mecanismos similares afecten en el futuro a los híbridos. La producción local se convierte así en una forma de protección, como ya hacen otros fabricantes desde hace años mediante sus plantas europeas.
España como principal foco, seguida de Hungría, Reino Unido y Austria
Según el análisis, España es el centro de producción más importante para las marcas chinas en Europa, seguida de Hungría, Reino Unido y Austria. Para 2030 se espera que aproximadamente la mitad de la producción europea de modelos chinos proceda de España. De aquí a 2035, el país podría fabricar cerca de 1 millón de vehículos, es decir, alrededor de dos tercios de toda la producción europea de las marcas chinas.
Esto también resulta relevante para la industria europea del automóvil por el aprovechamiento de las fábricas: la capacidad sin utilizar es costosa. Si las marcas chinas la ocupan, pueden estabilizarse puestos de trabajo y redes de proveedores, aunque al mismo tiempo aumentará la presión competitiva.
Fabricación completa en lugar de mero ensamblaje: aumenta mucho la producción local
No solo resulta interesante el número de unidades, sino también el grado de integración productiva. Los modelos de cálculo estiman que, de aquí a 2030, la fabricación completa predominará sobre el mero ensamblaje parcial. Para 2035, casi el 90 % de los vehículos podría producirse localmente.
Este es un aspecto importante para los precios y los criterios de concesión de ayudas: una mayor producción local suele traducirse en más valor añadido europeo, rutas logísticas más cortas y una menor dependencia de los cuellos de botella globales. Al mismo tiempo, facilita a la política y a la industria de la UE imponer estándares relativos a las cadenas de suministro de baterías, el reciclaje y los certificados de sostenibilidad.
Una oportunidad para los proveedores, pero también un riesgo para los conocimientos técnicos
Los proveedores europeos esperan recibir más pedidos si los fabricantes chinos producen en Europa. Al mismo tiempo, existe el riesgo de que los grupos chinos inviertan con mayor intensidad en el sector europeo de proveedores o adquieran empresas, provocando con ello una transferencia de conocimientos técnicos. Estos debates no son nuevos en Europa y se verán aún más condicionados por la IAA.
Desde la perspectiva del coche eléctrico, ¿qué significa esto para los compradores?
En definitiva, todo apunta a que Europa está pasando de ser un mercado de importación a convertirse en un mercado de producción para los fabricantes chinos. Para los compradores, esto puede aportar ventajas muy prácticas: plazos de entrega más estables, menor riesgo de que los aranceles afecten al precio y, a medio plazo, una infraestructura de servicio más amplia. Al mismo tiempo, la competencia seguirá siendo intensa, no solo para las marcas europeas, sino también para Tesla, que lleva años produciendo localmente en Europa y cuenta así con una ventaja estructural en las cadenas de suministro y el ritmo de producción.



